Conversación con Sara Harb

Sara Harb en la presentación del documental «¡Amrika, Amrika!»

Sara Harb en la presentación del documental «¡Amrika, Amrika!»

Sara Harb, cineasta colombiana, ha visto la película «Sombra de la noche» y me ha trasladado comentarios desde los que fibrilamos ésta conversación.

Decía Sara: «…aquí va lo que pienso. Espero que mi comentario no sensibilice demasiado al autor. Realmente, yo también soy una cineasta en proceso de crecimiento. No es fácil hablar sobre el trabajo de los demás».

«Me alegra que lo hagas» le digo «porque también es importante compartir sensaciones entre pares. En modo alguno tu correo podría molestarme«.

Sara: Me parece un testimonio valiente, de una lucidez y claridad pasmosas.

Pablo: Si, Horacio era valiente, lúcido y claro… como persona y como narrador: lo que nos pasma ¿es la relación tan directa entre su testimonio y la muerte?

Sara: No pude evitar detenerme para respirar y sorber mis propias lágrimas. Tuve que separar mis propios recuerdos porque mi compañero murió de manera muy parecida.

Pablo: Sí… La película refleja unas circunstancias que todos, de una manera u otra, hemos vivido. Para mi fue bastante difícil en algunos momentos, porque con Horacio me unía una gran amistad.

Sara: Un escritor intelectual que muere de cáncer en plena lucidez mental y que no sabe, no entiende finalmente cómo es ese proceso y que luego de tanta reflexión, lo que sabe no le basta para espantar el miedo que se le cuela a los huesos porque no sabe nada. No sabe para dónde va ni con quién se va a encontrar, no sabe nada.

Pablo: Cierto: eso se refleja con claridad. Como si de alguna manera el precio para que la especie perdure, conlleve ese perderse individual, cada uno frente a su muerte, en el miedo. Como si cualquier facilidad en el morir, pusiera en serio peligro la continuidad de una especie, en un espacio. No, nadie quiere morir.

Sara: El subtexto de su testimonio es el apego; apego a los propios esquemas inventados para nosotros mismos que a la larga se quedan cortos, no funcionan. Como dice Vázquez-Rial, le han llevado hasta allí, pero…

Pablo: El cáncer, el hecho de hacer un cáncer, ¿no es también un “invento” mortal?

Sara: Del documental rescato la opción del B / N.

Pablo: Sí, fue una opción: la precariedad de los medios de que disponíamos hizo estragos en el color. Los medios digitales a disposición trabajan mucho mejor con exceso de luz que con falta. El BN nos limitó ese problema… Y claro, un amor incondicional al blanco, al negro y a todos los grises. Fue una propuesta de Eduardo Montes-Bradley muy sobre la marcha mientras editábamos por videoconferencia el primer tráiler, que Horacio aceptó encantado, amador también de todo lo que el BN evoca, denota, suaviza y remarca.

Sara: …y un descuido deliberado en la factura: camarógrafos colados en algunos planos, movimientos de cámara que tiembla, por supuesto al hombro, en fin, esa naturalidad que le da al discurso narrativo la cámara al hombro. No podría ser de otra forma. 

Pablo: Bueno, más que un descuido deliberado es propiamente una interpretación: todos los camarógrafos que aparecen …soy yo. Decidí ser un personaje más para poder compartir con Horacio cara a cara esta experiencia: cuando lo ves caminando de noche por Madrid, yo camino a su lado, cuando vamos en bus, vamos juntos y cuando habló yo escuché y con el rabillo del ojo, filmé. Como amigo me resultaba muy difícil tomar la distancia  director-realizador-set-actor. Y lo demás pues sí, la precariedad, la improvisación la naturalidad… a caso sean también valores que proponen nuevas formas de encontrar momentos mágicos de cine.

Sara: Me pregunto si la intención de Pablo Odell era separar al personaje de su obra. 

Pablo: La película nació como idea pareja al cáncer, aunque se manifestó después. Finalmente, hice la película del mismo modo que Horacio,  su cáncer. Así que las líneas fundamentales se discutieron con Horacio en vida y se selló el acuerdo del cual quedo custodio en el momento de editar el material. Y una de las premisas fundamentales fue separar todo lo posible al hombre …del escritor. Horacio insistió que el cáncer lo hizo el hombre, no el narrador. Y que quería también, llegar a su cáncer desde las palabras, desde pensarlo, desde abordarlo de múltiples frentes.

Sara: Es decir, me pareció excesivo el recuento del proceso de la enfermedad. 

Pablo: Sí, reconozco ese exceso… pero morirse en un año por un cáncer es excesivo también. Nos encontrábamos cada dos meses y cada vez había menos vida y más cáncer. Lo que intentamos poner de manifiesto, ya que el cáncer era una continuidad indiscutiblemente manifiesta, es la actitud del hombre, en este caso Horacio, ante esa circunstancia… digamos, que más miedo da al ser humano: la muerte. Sentimos que era una obligación mostrar las múltiples caras de su paso por la enfermedad: la emocional, la que tiene que ver con la fe, la que tiene que ver con lo personal y la figacidad de la vida, la que tiene que ver con la especie, la médica, etc… ¿Es una película sobre el cáncer o es una película sobre un hombre con cáncer? ¿La experiencia es lo que nos pasa o lo que hacemos con lo que nos pasa? 

Sara: Cada detalle hace que lo veamos más “humano” para ese recuerdo final. Me hubiera gustado quedarme con la imagen del escritor, del político, del hombre valiente y guardar la debilidad, el pánico del hombre que sabe que se muere. Lo digo para efectos de la posteridad, pero sin duda es un documento importante.

Pablo: Hablamos mucho con Horacio sobre éstas cosas: él quería que quedara recogido el hombre, nuestra inspiración –digamos– era Michel de Montaigne. Y que todo lo que cabe dentro de “esa obra importante”, como escritor, pensador, ensayista, etc… ya ha sido puesto de manifiesto por unos medios, y será la humanidad que le dará custodia u olvido. Terminar con él en el ataud, también fue algo pactado. Quería que ese fuera el último plano: que la película solo pudiera escribirse, y suscribirse finalmente, con él muerto. 

Sara: Luego de haber vivido esa experiencia en carne propia, lo hermoso es poder recordar a la persona con su alegría, su capacidad de lucha, sus ganas de crear, ganas de creer que es posible, es decir, quedarnos con lo que lo inspiró siempre.

Pablo: Sí. Aunque eso es muy subjetivo, he puesto mucho amor y lo mejor que sé en que al final nos enamoremos del hombre, de su actitud frente a su muerte, de su capacidad de lucha, de su entereza.

Sara: Felicito a Odell porque a pesar de todo lo anterior, se nota su ternura por el personaje. Gran testimonio.

Pablo: Gracias otra vez Sara. Sí, me alegra que la ternura sea una de las texturas predominantes porque refleja, no sólo la relación de amigos que teníamos, sino la forma en que Horacio vivió su enfermedad y se enfrentó a su muerte… como un hombre tierno y amador (con sus blancos y sus negros).

«…Sara, te pido permiso para reproducir ésta conversación en la web que he preparado para la película… y en la que me gustaría reunir las conversaciones de éste tipo que puedan surgir, y que poco a poco vayan formando parte también de la experiencia de la película«.

5 pensamientos en “Conversación con Sara Harb

  1. Da la impresión que, sin quererlo, Sara termina entrevistando a Pablo… y finalmente descubro muchos matices de la película que ni siquiera había imaginado. Me impresionó tanto el tema de la certeza de la muerte que no había caído en la cuenta del tema del blanco y negro, escogido premeditadamente y que, sin embargo, no hacen una película sombría o triste; la presencia del director en los diálogos, filmando y escuchando… escuchando, como receptor de un testimonio tan intenso. Lindo, muy lindo…

      • Gracias a vos, Pablo, por esa película, que por cierto, debe haberte costado mucho trabajo filmar, sabiendo que la vida de tu amigo se iba desvaneciendo poco a poco. Fuerza la suya para dejar ese legado, fuerza y cariño el tuyo para ser su cómplice…

        • Si, por un lado fue difícil, más cuanto más se agravaba su enfermedad; pero por otro le debo a la película habernos dado algo que hacer juntos durante ese tiempo. La película en muchos momentos nos llevó de la mano, entre su enfermedad. Y sí, fuerza la de Horacio Vázquez-Rial, que era quien ponía el cuerpo y la vida.

          • Me quedé pensando (a veces lo hago) creo que más que una película sobre la muerte, es una película sobre la vida. Horacio da una verdadera lección de vida… y vos sos su testigo.

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